El ambicioso objetivo fijado por el Acuerdo de París de 2015 y otras iniciativas multilaterales destinadas a hacer frente al cambio climático exigen una completa transición económica. Gran parte de las organizaciones tendrán que ajustar sus modelos de negocio para que la comunidad mundial pueda alcanzar las emisiones en cero neto para 2050 y, en última instancia, limitar el calentamiento global a 1.5 grados centígrados. Dado que los riesgos del calentamiento global y las consecuencias físicas del cambio climático siguen aumentando en gravedad y escala (como lo han confirmado los recientes fenómenos meteorológicos extremos en todo el mundo), frenar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) seguirá siendo crucial. Manténgase informado poniéndose en contacto con nuestros expertos en carbono para cualquier consulta.
Las compensaciones de carbono representan una unidad certificada de reducción de emisiones o eliminación de carbono cuando son llevadas a cabo por otra organización. Se generan por actividades como la protección de los ecosistemas, la mejora de la eficiencia energética o el aprovechamiento de las energías renovables. Todos estos proyectos reducen, evitan o eliminan las emisiones de gases de efecto invernadero de la atmósfera.
En la práctica, alcanzar el Cero Neto (CN) exigirá que las organizaciones reduzcan las emisiones y equilibren las emisiones residuales con la absorción de carbono. Sin embargo, muchas empresas (en particular las que operan en sectores difíciles de reducir, como la agricultura o la aviación) tendrán dificultades para reducir completamente las emisiones. Estas organizaciones tendrán que recurrir en parte a compensaciones de carbono para alcanzar sus objetivos de descarbonización.
Retos de las compensaciones
Así pues, no es de extrañar que aumente el uso de compensaciones de carbono. Es probable que esta tendencia continúe a medida que las organizaciones se posicionen como respetuosas con el medio ambiente y la sociedad, así como comprometidas con el objetivo de cero emisiones netas. Esto ha creado un mercado muy prometedor que actualmente vale USD 1,000 millones y podría alcanzar los USD 50,000 millones en 2030.
Aun así, las compensaciones de carbono presentan varios retos. Algunos miembros de la sociedad consideran que las compensaciones son, en el mejor de los casos, una distracción y, en el peor, una falsa toma de responsabilidades que, en última instancia, no ayuda a las empresas a alcanzar el cero neto, sino que mantiene sus verdaderas emisiones de CO2 fuera de los registros. Otros objetan su credibilidad, ya que las emisiones de carbono que se producen hoy sólo se compensarán con soluciones basadas en la naturaleza que necesitan tiempo para desarrollar todo su potencial de secuestro de carbono. Por ejemplo, los árboles plantados en el marco de una campaña de reforestación pueden tardar 20 años en crecer.
Estos retos crean importantes riesgos de integridad para las organizaciones, que quedan expuestas a acusaciones de lavado de imagen verde (o greenwashing) y a las consiguientes repercusiones en su reputación. Esto comienza a percibirse por parte de las grandes multinacionales (que venden y compran las compensaciones) de todo el mundo. Por ejemplo, por el lado de la venta, la ONG mundial The Nature Conservancy (TNC) fue acusada en 2020 de vender compensaciones de zonas protegidas que ya poseían y no corrían peligro de ser taladas, urbanizadas o destruidas de otro modo. Esto infringía un criterio fundamental de compensación conocido como adicionalidad (que se analizará más adelante). Una investigación realizada por Bloomberg identificó a quienes compraron a TNC estas compensaciones: JP Morgan, Walt Disney y BlackRock. Tanto TNC como sus clientes se vieron expuestos a semanas de titulares críticos sobre acusaciones de greenwashing. En cuanto a los clientes, Unilever y Nestlé fueron acusadas en 2022 por la organización independiente Corporate Climate Responsibility Monitor de falsear sus declaraciones sobre cero neto debido a la falta de integridad de sus compromisos climáticos y compensaciones de carbono.
Garantizar la integridad de las compensaciones de carbono
Por estas y otras razones, las organizaciones deben tomar precauciones para garantizar que las compensaciones sean fiables y se adquieran de forma transparente: deben asegurarse de que sean activos de buena calidad.
Un primer criterio para descartar cualquier compensación de carbono deberá ser si el gestor de la compensación se ajusta a las mejores prácticas internacionales, tal y como las describen instituciones verificables. Esto puede revisarse mediante la adhesión de la compensación a los principios establecidos por la Taskforce on Scaling Voluntary Carbon Market (TSVCM), ser miembro de International Carbon Reduction and Offset Alliance (ICROA), o la verificación por el Voluntary Carbon Standard o el Gold Standard.
Una vez establecidas estas acreditaciones de buenas prácticas, las organizaciones pueden seguir la siguiente lista de ocho criterios para evaluar el riesgo de integridad de las compensaciones de carbono:
- Autenticidad: Las reducciones y eliminaciones de emisiones deben ser auténticas, así como estimarse y verificarse de forma fiable para garantizar que las reducciones en verdad se han producido.
- Singularidad: Las compensaciones de carbono sólo deben contabilizarse una vez y no deben emitirse ni venderse por partida doble.
- Adicionalidad: Las reducciones de emisiones deben ser adicionales y no se habrían producido si los proyectos no se hubieran llevado a cabo. Los beneficios son superiores a los que se habrían obtenido en la hipótesis de "mantenimiento de la situación actual".
- Permanencia: Todo carbono almacenado debe ser permanente y disponer de mecanismos para mitigar el riesgo de reversión. Los árboles pueden cortarse y quemarse, de modo que el carbono secuestrado retornará a la atmósfera.
- Mensurabilidad: Las compensaciones de carbono deben ser cuantificables con respecto a una base de referencia de emisiones realista y creíble.
- Minimización de fugas: Los proyectos no deben contribuir a aumentar las emisiones en otros lugares.
- Sin daño neto: Todos los proyectos de reducción del carbono deben garantizar que se tienen en cuenta los riesgos medioambientales y sociales relacionados y que se toman medidas para prevenir y mitigar cualquier daño.
- Supervisión y verificación: Las reducciones de emisiones deben calcularse de forma conservadora y transparente, basándose en mediciones precisas y métodos cuantificables. Estas deben ser validadas por un tercero acreditado.
Compensación de riesgos
La compra de compensaciones que cumplan los criterios establecidos en esta lista de control mitigará algunos riesgos de integridad (como las acusaciones de greenwashing) asociados a las compensaciones. Sin embargo, no mitigará las críticas que pueden hacerse (y que probablemente se harán) a las organizaciones por utilizar compensaciones.
Aunque este riesgo es más difícil de gestionar, las organizaciones pueden elegir la categoría de sus compensaciones basándose en los siguientes principios para garantizar que la adicionalidad y la integridad estén en primer plano en su proyecto de carbono.
- Elegir una compensación que favorezca la eliminación de carbono Las compensaciones basadas en evitar emisiones representan el 96% de todas las compensaciones. Esto incluye proyectos que eviten la tala de árboles o que apoyen proyectos de energías renovables. Dado que estos proyectos plantean diversos retos (pues es muy difícil determinar cuánto carbono se ha ahorrado, el carbono puede no quedar almacenado permanentemente debido a las fugas geográficas e intertemporales de carbono), es importante pasar a proyectos de compensación que eliminen activamente carbono de la atmósfera.
- Elegir una compensación que admita almacenamiento de larga duración Los proyectos que no almacenan carbono de forma permanente tienen un mayor riesgo de ser revertidos. Tal reversión puede producirse por medios deliberados (elaboración de políticas) o no deliberados (fenómenos climáticos extremos como incendios). Los métodos de almacenamiento biológico sujetos a caprichos políticos y económicos son especialmente vulnerables a esta situación. Una vez que se produce la reversión, el trabajo de la compensación de carbono se revierte y, en última instancia, el carbono se libera de nuevo a la atmósfera. Por esta razón, es vital obtener compensaciones de proyectos que constituyan a la vez una eliminación de carbono y ofrezcan un almacenamiento de larga duración. Estos tipos de programas pueden incluir la captura y el almacenamiento directos de carbono en el aire. Sin embargo, estos proyectos se encuentran aún en su fase inicial de desarrollo, por lo que la oferta es limitada y cara. No obstante, una cartera de compensaciones alineada con el objetivo cero debe dar prioridad a la eliminación de carbono y a los proyectos que fijan el carbono de forma permanente.
- Apoyar el desarrollo de la compensación neta cero Dado que el mercado de las compensaciones de alta calidad que apoyan la eliminación de carbono de larga vida mediante el almacenamiento es inmaduro, necesita apoyo. Es crucial apoyar estos proyectos mediante la colaboración entre organizaciones y la firma de acuerdos de compra de compensaciones a largo plazo, ya que pueden garantizar a los proyectos (y a otros inversores) que la financiación seguirá disponible, creando un bucle de retroalimentación positiva de crecimiento y seguridad. Las organizaciones también deben apoyar proyectos que restauren y protejan una amplia gama de ecosistemas naturales y seminaturales por derecho propio. El apoyo a los entornos debe considerarse desde la perspectiva de los beneficios más amplios que aportan, no sólo por las compensaciones de carbono que proporcionan.
- Reducción activa de emisiones y revisión periódica de la estrategia de compensación Por último, y quizá lo más importante, a medida que evolucionan las mejores prácticas y orientaciones en torno a las compensaciones, las organizaciones deben revisar constantemente las tecnologías disponibles para identificar y poner en práctica oportunidades de reducción absoluta de las emisiones dentro de sus operaciones y cadenas de suministro.
Conclusión
Es probable que la compensación se mantenga, por lo que las empresas deberán mitigar los riesgos de integridad que la acompañan. Esto merece una atención considerable por parte de las organizaciones a nivel estratégico. Las consecuencias negativas para la reputación en caso de acusaciones de greenwashing pueden verse agravadas por diferentes acciones reguladoras y podrían tener repercusiones operativas. Al fin y al cabo, las cuestiones de ASG suelen presentar una importancia relativa de riesgo multidimensional, lo que refuerza la complejidad de su gestión por parte de organizaciones de múltiples sectores y en la mayoría de las jurisdicciones.
A medida que tanto el sector privado como el público adoptan cada vez más programas ecológicos en las economías desarrolladas y emergentes, es probable que las compensaciones de carbono desempeñen un papel importante al momento de ayudar a las organizaciones a alcanzar el objetivo de cero emisiones netas. A pesar de esto, el escrutinio no hará sino aumentar, al igual que los riesgos para la integridad. Las organizaciones deben empezar a prepararse desde ya.