La lucha anticorrupción pierde fuerza en América Latina

La lucha anticorrupción pierde fuerza en América Latina 

14/01/2021 | Adriana Thomas  

En 2021, los problemas socioeconómicos urgentes y las políticas complejas serán opacadas debido a la capacidad de América Latina para combatir la corrupción. La arraigada cultura del soborno ha sido una de las mayores preocupaciones para los negocios en la región. En los últimos años, una ola de esfuerzos anticorrupción sin precedentes generó expectativas de que los gobiernos latinoamericanos se tomarían en serio el problema. Pero ahora, la lucha anticorrupción parece estar perdiendo fuerza.

Se ha vuelto cada vez más complicada debido a su politización y al impulso de los intereses de las élites para revertir algunos logros contra la corrupción en la región. En países como Ecuador, Argentina, Bolivia y México, los casos de alto perfil, así como las medidas de regulación, reflejan más a menudo la conveniencia política que un compromiso integral para combatir la corrupción. 

La pandemia de COVID-19 ha aumentado las preocupaciones por la corrupción, en particular con respecto a los gastos frente a emergencias y el gasto de fondos públicos. Han surgido denuncias de malversación de fondos, fraude interno y compras públicas opacas. La corrupción en el sector de la salud es un problema regional. La pandemia ha acelerado e intensificado una serie de riesgos preexistentes. Esta tendencia continuará a lo largo de 2021.

La mayoría de los países están en una mejor posición, en comparación con la situación de hace cinco años, en su capacidad para combatir la corrupción. Las empresas que operan en América Latina han adoptado gradualmente protocolos de cumplimiento y estándares anticorrupción de manera sistemática.

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